Los Viajes de Lolo

La Transpirenaica, día 4

Amanece nublado en Huesca nuestro último día de transpirenaica en moto al uso, ya que al día siguiente íbamos a llegar a San Sebastián y ya tiraríamos por el interior de la península hasta llegar a casa.

Arrancamos

Nos preparamos y empiezan a caer algunas gotas y como se suele decir, más vale prevenir que curar, por lo que me pongo el traje de agua. De Huesca ponemos rumbo norte por la A-132 hasta llegar a Puente la Reina de Jaca. Por esta carretera podemos contemplar la maravilla natural como son los Mallos de Riglos, increíbles las paredes verticales que tienen y que muchos valientes se atreven a trepar.

Parada de rigor a desayunar y quitarnos la ropa de agua que por suerte apenas ha tenido utilidad. Vemos que la zona está animada y que hay movimiento de moteros. En el mismo bar donde paramos al parecer es punto de reunión de los moteros de la zona.

ENTRANDO EN MATERIA

Una vez finalizada la parada, arrancamos con dirección Hecho por la A-1602 que se convertirá en la NA-176 para llegar al Valle del Roncal. La carretera que nos lleva a Hecho es plana con buen firme sin ninguna dificultad pero con los Pirineos siempre presentes en nuestro horizonte. En Hecho, giramos a la izquierda en dirección Ansó, donde la carretera se vuelve más divertida dado que las curvas empiezan a aparecer. Una vez entramos en Navarra, el firme cambia y se vuelve más bacheado con gravilla suelta por lo que toca bajar el ritmo y extremar la precaución.

Llegamos a la NA-137 o, lo que es lo mismo, al Valle del Roncal, famoso por su queso y por las Almadías, embarcaciones hechas por troncos que servían para bajar esos mismos troncos, a zonas del Ebro para ser aprovechadas.

El Valle del Roncal es la naturaleza en estado puro, así que la ascensión se hace muy amena debido al buen firme de la carretera y las maravillosas vistas. Atravesamos pueblos como Roncal o Isaba con su arquitectura característica para empezar de nuevo con las curvas subiendo el puerto de la Piedra de San Martín rematando con su curiosa curva de 360º.

OTRA VEZ FRANCIA

Una vez coronado el puerto, volvemos a entrar en Francia. Continuamos por la D132 unos kilómetros para virar a la izquierda y enganchar la D113. La D113 es una carretera estrecha y revirada con un firme que no permite distracciones pero a la vez va atravesando los verdes bosques prepirenaicos por lo que la naturaleza se siente más viva que nunca.

La D113 acaba en la D26 que tomaremos en dirección Larrau. La D26 nos lleva hasta Larrau y allí continúa siendo la D19 que a su vez se transformará en la D18 cuando vamos dirección San Juan Pie de Puerto. En la D18 nos encontramos con el Coll de Burdinkurutzeta, continuando con la tónica de las carreteras que vamos recorriendo, es decir, un puerto muy cerrado, de curvas lentas debido al estado del firme y muy estrecho pero que a la vez nos brinda unas vistas de ensueño de todo el prepirineo.

Col de BurdinkurutzetaAntes de llegar a San Juan Pie de Puerto, tomamos la D933 que nos hace atravesar dicho pueblo y poner rumbo sur. Ya empezamos a apreciar el ambiente peregrino que nos acompañará hasta Roncesvalles.

HACIENDO EL CAMINO

Ascendemos el Puerto de Ibañeta a un muy buen ritmo llegando a tocar con los estribos en alguna ocasión y es que el asfalto y la tipología de curva invitaban a llevar un ritmo alto. Una vez completamos la ascensión, entramos en España. Descendemos hasta llegar a Roncesvalles donde paramos a comer.

He de decir que no me gusta comer en sitios tan masificados o tan turísticos, ya que el turismo masificado es un enemigo de la calidad y ocurre como nos ocurrió, que paras a comer en un sitio que en principio tiene buena pinta pero ocurre que esa comida tradicional que te ofrecen se convierte en un plato de baja calidad debido a este mismo tipo de turista que se conforma con poco. Sin embargo, estoy seguro que a menos de 5 km de Roncesvalles, en cualquier pueblo por donde no pase el Camino de Santiago, hubiéramos comido mucho mejor.

Comiendo en Roncesvalles coincidimos con un grupo de moteros de Barcelona que iban haciendo el mismo camino que nosotros pero en menos tiempo ya que habían salido un día después. Al estar hablando allí de que nuestro destino era Fuenterrabía, una señora se nos acercó diciendo que era la dueña del camping de Fuenterrabía y que si decíamos que íbamos de su parte nos harían un descuento como así fue.

Desde Roncesvalles continuamos hacia el sur por la N-135 hasta Zubiri, donde tomamos la NA-138 R 1200 GS Navarradirección norte o mejor dicho Francia. Este tramo es sencillamente precioso, rodeados de un bosque con un verdor mágico que nos conduce hasta el Collado de Urkiaga. En esta zona quedan restos de la antigua fábrica de armas de Eugi, ahora en ruinas pero que vivió su época de gloria en siglos pasados.

Y VUELTA A FRANCIA

Entramos en Francia y cogemos la D58 que nos llevará a través de sus curvas hasta la D948. La D948 es una carretera prepirenaica con bastante circulación donde podemos atravesar esta zona tan verde que hay en el pirineo norte. La misma D948 nos conduce hasta San Juan de Luz, donde vemos el Atlántico por primera vez y podemos dar por terminada nuestra transpirenaica en moto.

La sensación al contemplar el océano son contradictorias, por una lado alegría al ver un objetivo cumplido, pero por otro lado pena, pena al ver como se están acabando estos días con tanta intensidad de paisajes y puertos que sin duda se han grabado muy dentro de mí.

San Juan de Luz

Para terminar el día, continuamos hasta Fuenterrabía, y dormimos en el famoso camping que nos había recomendado la señora. Dormimos en el albergue por no montar la tienda y bueno… no es que fueran las mejores condiciones de salubridad, pero por 5 euros no se puede pedir mas.