Los Viajes de Lolo

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

En mi último viaje por Marruecos, y tras mucho pensar encima de la moto, me dí cuenta de que en mí, existen dos «YO» viajeros. Los dos muy diferenciados pero con una  cosa en común, conocer nuevos sitios.

Creo que es una sensación que experimentamos gran parte de los moteros, que a veces provoca sentirse incómodo en determinadas situaciones y que voy a tratar de explicar.

Dr. Jekyll

Por un lado, está mi «Yo Motoviajero» el cual solo se preocupa en perderse por carreteras y  disfrutar de los paisajes, personajes y experiencias que brinda el camino. Este yo, es una persona abierta, despreocupada, con ganas de relacionarse con la gente y que a la vez la gente le trata de otra manera que a mi «Yo turista».

Alejado de los autobuses de turistas en la Garganta del Todra que no llegan hasta aquí

Cuando ruedo en La Lola y soy Dr. Jekyll, mis ojos van abiertos y ansiosos de ver que se oculta tras esa curva o tras ese cerro, paro en cualquier sitio para disfrutar con los cinco sentidos del entorno, y tengo mayor facilidad para tratar con la gente ya que se acerca con curiosidad por saber de dónde vengo, por qué viajo en moto o preguntando si tengo algún problema o necesito algo y sobre todo, nunca tengo prisa.

Mr. Hyde

Sin embargo, cuando llego al destino, y me quito la armadura, la cosa cambia, allí soy uno más de esas hordas de turistas ansiosos por hacer miles de fotos y ver lo más rápido posible los sitios representativos o que han leído que hay que visitar en cada ciudad pero que a la vez no se mezclan con la gente del lugar ni se pierden en el entorno y eso, en parte, no me hace sentir a gusto.

Este «Yo Turista» surge cuando dejo de ser un motero y me convierto en un turista de a pié, de masas y con ello no quiero decir que sea mejor o peor, simplemente distinto y como tal percibo las cosas de distinta manera.

Calles de Fez con multitud de turistas asiáticos

Siendo uno más de la masa turística entras dentro de la burbuja aislada del entorno, sin apreciar los pequeños detalles, apenas aparece esa gente interesándose por uno y la gente que se acerca muchas veces trata de sacar algo como vender u ofrecer algún servicio.

También mi forma de comportarme cambia, ese «yo motoviajero» desaparece y aparece una persona desconfiada, en alerta siempre, y muchas veces con una venda en los ojos, la cual sólo se cae cuando llego al sitio típico a visitar para luego volver a ponerla, entrar en la burbuja y continuar hasta el siguiente lugar tipico.

¿Con cual me quedo? Fácil respuesta, con Dr. Jekyll motoviajero pero que a la vez no sabe y no puede vivir sin su Mr. Hyde.

Sin duda, la moto da muchísima libertad para planificar mis propias rutas e ir a mi aire, sin depender de transportes públicos, por eso, si estás pensando en viajar a algun sitio, plantéate ir por tus propios medios, ya sea coche, moto, caravana… El caso es disponer del medio para viajar de forma autónoma, disfrutando de una parte muy importante que se pierde en otros medios de transporte… LA RUTA.

El trayecto nunca me lo tomo como un trámite y trato de disfrutarlo tanto o más como el sitio a visitar.

No lo dudes… VIAJA POR TUS MEDIOS!!

 

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