Los Viajes de Lolo

Fin de semana Lusitano

Llegando el viernes a casa y viendo el tiempo tan fantástico que hacía para hacer lo que más me gusta, llamé a mis amigos Antonio y Vicente, que ya tramaban algo, y decidimos recorrernos el Norte de Portugal en moto.

Hacía tiempo que tenía ganas de perderme por las carreteras de nuestros vecinos y que mejor escusa que este tiempo tan primaveral que tenemos.

La idea era sencilla, salir el sábado desde casa para tirar en dirección Ávila y desde allí ir buscando los Arribes del Duero. Una vez en los Arribes, continuar hacia el Noroeste hasta encontrar la N103 que une Braga con Bragança y de Bragança volver a casa por Zamora.

Salida

Salgo de casa el sábado a las 8 de la mañana con intención de encontrarme con Antonio en Torrecaballeros. La mañana es fría, llegando a marcar 3º el cuadro de la moto. Según avanzo unos kilómetros, empiezo a notar frío en los brazos y como soy tan listo me doy cuenta que los forros interiores del traje me los he dejado en casa… Aguantando el frío y de buen humor pensando en lo que nos espera, llego a Torrecaballeros y desde allí continuamos la N-110 hasta el Barco de Ávila dónde habíamos quedado con Vicente.

Una de RUedas

RuedaCómo viendo siendo habitual en mis salidas, alguien tiene que cambiar las ruedas en plena ruta. Cuando nos encontramos con Vicente, vemos que su rueda trasera está completamente lisa y que no va a aguantar la ruta y que la delantera está para pocos trotes. Decidimos buscar un taller y nos recomiendan uno en Béjar.

Ponemos rumbo a Béjar por la AV-100 y encontramos en el polígono el taller de motos. En el taller tenían las ruedas, así que dejamos la moto de Vicente y nos vamos a comer un bocadillo a Béjar. Volvemos a la hora y la moto ya estaba lista. Y ahora ya sí, emprendemos la marcha.

Hacia la sierra

Desde Béjar, ponemos rumbo a Ciudad Rodrigo, pero como siempre, por el camino más complicado. Saliendo de Béjar, cogemos la carretera SA-220 pero rápidamente nos desviamos hacia la izquierda para tomar la carretera que nos lleva a Sotoserrano para adentrarnos en el Parque natural de Las Batuecas-Sierra de Francia y continuar hacia La Alberca. En La Alberca hacemos una breve parada para deleitarnos con sus estrechas calles empedradas y sus casas de madera y adobe que nos hacen retroceder varios siglos hacia atrás en el tiempo. Lo que no vimos fue el cerdo que tienen suelto por las calles para ser rifado el día de San Antón.

Concluida la visita,  arrancamos hacia la comarca de Las Hurdes. Para ello enfilamos la carretera SA-201, atravesando el puerto de El Portillo, desde el cual tenemos unas preciosas vistas del valle del río Batuecas además de unas cuantas curvas en herradura, llegando a Las Mestas.El portillo (Avila)

De la comarca de Las Hurdes me llama la atención la ubicación de los pueblos, rodeados de sierra y difícil acceso, así como la gran cantidad de explotaciones apícolas que hay en la zona. En todos los pueblos había varias naves de apicultores así como colmenas en las inmediaciones de las carreteras.

Desde Las Mestas, continuamos hacia Ciudad Rodrigo por reviradas carreteras con apenas tráfico lo que las hace muy divertidas a la vez que nos ofrecen unas vistas de ensueño.

Los Arribes del Duero

Una vez en Ciudad Rodrigo, enfilamos hacia Portugal. Para entrar en el país lusitano, lo hacemos por La Bouza. La frontera con nuestro país vecino es el río Tourões, así que cruzamos el puente sobre dicho río y ya cambiamos de país.

Ya en Portugal, rápidamente podemos darnos cuenta del gran cambio social y económico que hay comparando España con Portugal.

Portugal en motoEl primer pueblo portugués que encontramos es Escarigo y desde allí enfilamos la M604 hasta la N221 la cual nos servirá para recorrer los Arribes del Duero. A través de la N221, podemos encontrar multitud de paisajes, desde la sierra de pinos a el monte bajo. Pero sin duda, lo que se más me gustó fue la alternancia de cultivo de olivo y de vid, los cuales, junto con el trigo podemos considerarlos los cultivos más importantes del área mediterránea.

Cuando recorríamos esta carretera, el sol iba poniéndose y los juegos de luces y sombras, así como los tonos verdes, ocres y rojos que nos proporcionaba la vegetación otoñal hacía que conducir se convirtiese en un placer.

También nos sorprendió y esta vez para mal la cantidad de superficie quemada de monte que nos encontramos en nuestro camino y más, según vimos, con multitud de focos y que además estaban al lado de la carretera, UNA PENA.

saliendo de los Arribes

Para salir de los Arribes, lo hicimos a través de la IC5, carretera de nueva construcción que permite viajar a un ritmo rápido pero a la vez atravesar los mismos paisajes de los que hablaba anteriormente, eso sí, mucho más aburrida.

Abandonamos la IC5 para tomar la N314, carretera con multitud de curvas y que nos permitió observar la puesta de sol a través de los montes portugueses mientras poníamos Portugal en motorumbo a la N214. He de decir que este tramo de la N314 me gustó mucho, tanto por el tipo de carretera como por las vistas que nos ofrecía con dicha puesta de sol

Ya casi anochecido, continuamos por la N214 hasta alcanzar la orilla del río Tua. Esta carretera es muy sinuosa pero con buen firme lo que permite disfrutar del trayecto. La N214 pasa a llamarse N212, la cual continuamos hasta alcanzar de nuevo la IC5 y la A4 que nos llevarían hasta Vila Real, ciudad donde pasaríamos la noche.

Este primer día de viaje fue largo, con 660 km a nuestras espaldas pero la verdad que disfrutando mucho de la conducción y de los paisajes cosa que hizo que pareciese que habíamos hecho muchos menos kilómetros

Dejando Vila Real

Amanecemos en Vila Real, con una hora más de descanso debido al cambio horario. Desayunamos en el hotel y emprendemos la marcha.

La idea del día es poner primero dirección Este para después tirar hacia el Norte y coger la N103 que nos conducirá hasta España.

Portugal en motoSalimos de Vila Real por la N15 atravesando monte de pinos y con cuidado debido a las umbrías que había en la carretera que no proporcionaban una excesiva confianza. La N15, apenas tiene tráfico ya que muy cerca discurre otra carretera nueva, que evita todas las curvas y el paso de los valles y cerros, perdiendo todo el encanto y dejando la carretera vieja para los pocos que pasamos por allí con ganas de disfrutar de los paisajes, que por cierto, los pocos vehículos que nos encontramos en esta carretera eran motos…

Amarante

La N15 nos lleva hasta Amarante, interesante población a orillas del rio Támega con un casco antiguo típico portugués, con sus calles adoquinadas y casas con fachadas de azulejo, y monumentos como el Puente y convento de San Gonzalo.Portugal en motoPortugal en moto

Desde Amarante, continuamos la N15 y posteriormente la N207 hasta Fafe para proseguir por la N205 y así encontrar nuestro objetivo que es la N103.

Por cierto, en Amarante nos encontramos con este hombre que como se puede observar, la elegancia no está reñida con montar en moto y mas en moto vieja

Portugal en moto

La n103

La N103 comunica Braga con Bragança atravesando Chaves. Esta carretera es ideal para moto, con un asfalto perfecto y unos paisajes maravillosos a orillas del río Rabagão. Después de dejar a un lado la presa de este río, entramos en más monte de pinos hasta llegar a Chaves, donde paramos a comer.

Portugal en motoUna vez comidos, continuamos por la N103 y siempre con una sonrisa en la boca ya que esta carretera es muy de moto; básicamente todo su recorrido se puede definir con una palabra que es CURVA, ¡Vaya cantidad de curvas!

Una vez llegados a Bragança, entramos en el casco viejo y subimos al castillo, aunque no destinamos mucho tiempo ya que las horas de sol escaseaban y queríamos entrar en España de día, cosa que no logramos.

Desde Bragança y ya prácticamente de noche cogimos la N218 y de esta forma despedirnos de las carreteras portuguesas que tanto nos han gustado. Por la N218 llegamos a la N-122 española y pusimos rumbo a casa ya por autovía desde Zamora.

resumiendo

Recorrer Portugal en moto es genial, ya que tiene una red de carreteras que para mi sorpresa están en muy buen estado y que a la vez casi todas de estas vías son muy pero que muy sinuosas por lo que es muy fácil disfrutar viajando dentro de una naturaleza casi salvaje.

Los mejores tramos que recorrimos fueron sin duda, la N221 por los Arribes del Duero, la N314 y la N103, que aunque siendo muy parecidas, cada una tiene sus matices.

Y por último he de hablar de la gente; los portugueses son gente muy amable que siempre están dispuestos a ayudar cuando les preguntas o les pides alguna indicación y que se esfuerzan en que los comprendamos aunque tengamos la barrera del idioma.

Sin duda, no tardando mucho, volveré a este maravilloso país que tan buen sabor de boca me ha dejado. Y aunque breve, el viaje ha sido muy intenso, con unos paisajes de ensueño y carreteras muy divertidas.

ruta

 

 

2 comentarios en «Fin de semana Lusitano»

  1. David dMode (Director The Ruta Magazine)

    Te felicito por la crónica, esta es la esencia que me gusta a mi para mi revista, de motero a motero y sin tecnicismos …..con lo cual … creo que no debo darte mas explicaciones y tal y como hablamos en Formigal …. eres mi fichaje del «mercado de invierno» jajajajaja.

    En serio…. genial … solo un detalle, si me lo permites …. las fotos mas grandes, aunque te alargue la crónica por el espacio te quedara mucho mejor y mas visual …. al motero le gusta leer y mas si son crónicas de ruta … pero no nos engañemos lo que más atrae son las fotos, con lo cual debes utilizarlas de cebo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *